martes, 15 de septiembre de 2009

Y por qué a un intelectual le interesa tanto que las trasnacionales negocien con el petróleo?

(Un par de hipótesis modestas: 1.- porque algo gana con esto, 2.- porque es un patriota convencido de que quiere lo mejor para el país y la tercera de regalo: porque es una más de las lacras seudo intelectualosas que medran de la pobre, jodida y mierdera opinión pública de la república de las bananas)

Infeliz cumpleaños
Epicentro
León Krauze

... la contradicción básica de México... Aquí, el pasado no es fuente de experiencia sino de grilletes. Así ocurre con la Revolución, con la propia invasión estadunidense y, claro, con el ’68, que ha hecho prácticamente imposible el ejercicio legítimo de la autoridad. La consecuencia más evidente es que, en México, alcanzar un pacto social que deriva en un proyecto de nación es una labor titánica. A diferencia de Brasil, de Chile y hasta de Venezuela —con todas sus inmensas salvedades— México no tiene un proyecto de país. Lo nuestro es un navegar entre diferencias, resentimientos y complicidades cínicas. La clase política mexicana abusa de nuestra historia para justificar la parálisis. Claro que podríamos aliarnos con Petrobras, pero cómo hacerlo cuando las compañías extranjeras ya “nos vieron la cara” hace ochenta años. Claro que México podría poner un punto y aparte con Estados Unidos, pero cómo hacerlo si los “pinches gringos” nos “robaron” el norte hace 150 años. Y así ad nauseam. Mientras ese “apenas” que usaba David Penchyna para explicar hace cuanto nos ocurrieron nuestras desgracias no se transforme en un “hace ya”, México seguirá sin proyecto de nación. Y cada cumpleaños será una reedición del anterior, nuestra muy peculiar cinta de Moebius: una fiesta estridente y tequilera que termina en una amarga cruda.
Diario Milenio

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