domingo, 29 de noviembre de 2009

Y del hambre las ganas de comer: concluye otro estudio

Sara Sefchovich
Los verdaderos culpables
29 de noviembre de 2009

...
Estudios recientes han mostrado que del enojo surgen las ganas de venganza...
El Universal

viernes, 27 de noviembre de 2009

Bananero héroe de los golpistas hondureños

Galería de "héroes"

Estas elecciones no son, según el gobierno de facto, entre los candidatos, sino contra ese pernicioso extranjero. Desde hace varios días los periódicos publican un desplegado a plana entera, sin firma: “Tu voto es la única arma que detendrá al chavicomunismo. Vota por la paz y la democracia”. Llegó el momento de votar y de dar las gracias a quienes "nos apoyaron cuando más lo necesitábamos".
El "eterno agradecimiento" se publica en el diario La Tribuna, propiedad del ex presidente Carlos Flores Facussé, hombre fuerte del PL y uno de los autores del golpe, según el gobierno de Zelaya.
"Ellos también son héroes del intenso drama que hemos vivido", dice la pequeña nota, que acompaña a las fotos de personajes como los siguientes: los legisladores republicanos James DeMint, Ileana Ros-Lehtinen, Richard Lugar, y Mario y Lincoln Díaz-Balart; los ex presidentes Alejandro Toledo (Perú) y César Gaviria (Colombia); los mandatarios Álvaro Uribe (Colombia) y Ricardo Martinelli (Panamá); los periodistas Mary Anastasia O’Grady (Wall Street Journal), Greta van Susteren (cadena Fox) y Horacio Aguirre (Diario Las Américas); los analistas Álvaro Vargas Llosa y Carlos Alberto Montaner. Jorge G. Castañeda, "analista y ex canciller mexicano", es el último de la larga fila de quienes el periódico hondureño presenta como "luchadores por la democracia".
La Jornada

domingo, 22 de noviembre de 2009

El B ve claro que es un papanatas

La crítica: Intersticio
Progresismo falaz

Xavier Rubert de Ventós ha reflexionado extensamente sobre el papel de la filosofía en la vida cotidiana, acuñando en el camino conceptos esenciales como «la importancia de no verlo claro», referido a que la primera condición para el quehacer filosófico es no entender algo, y a partir de la fricción producida por esa incomprensión se hace posible el surgimiento de una teoría que apacigüe la ansiedad...
Diario Milenio

martes, 10 de noviembre de 2009

Intelectual vanguardista: sienta las bases de la discusión

El fenómeno Enríquez-Ominami
Epicentro
León Krauze

Después de nueve años del PAN en el poder, del PRD enquistado en el mesianismo y el PRI obsesionado con redecorar Los Pinos, ya está claro que México ha vivido una transición fallida.
Diario Milenio

Historias de un payaso moralista

Pax narca
Día con día
Héctor Aguilar Camín

...

Recordé la historia de un vendedor de coches en una ciudad del norte al que llegaron a comprarle un día 20 autos semideportivos, todos negros, todos con vidrios polarizados. Los pidió de emergencia a la fábrica, pues no había en existencia, se los surtieron y los vendió. Hizo el negocio de su vida. Semanas después su hija fue violada en uno de los coches que él había vendido.
Diario Milenio

lunes, 9 de noviembre de 2009

Será impecable, pero y la del que se dice presidente? de la PGR? suprema corte? políticos? y demás lacras?

El populismo justiciero
Jesús Silva-Herzog Márquez

Impecable declaración, la del Secretario de Gobernación ante los desplantes del alcalde de San Pedro Garza García. “El Estado mexicano en sus distintos niveles de competencia no puede actuar por encima o en contra de la ley. Quien así lo hace, haciéndole daño a los demás, es un delincuente y no se puede aceptar que con delincuencia se abata la delincuencia.”
...
Diario Milenio

viernes, 6 de noviembre de 2009

Cada quien tiene el país que quiere: y el de este cabrón es uno pacífio

Municipios sin mancha
Día con día
Héctor Aguilar Camín

Como una gran astilla salida del taller donde hace el recuento de los homicidios de México, Fernando Escalante Gonzalbo me hace llegar un largo cuadro registrando lo inesperado: los municipios donde no hay homicidios.

En 2007, último del que se disponen cifras definitivas en el INEGI, hubo mil municipios, de los 2 mil 439 que hay en el país, donde no se registró un solo homicidio doloso.

martes, 3 de noviembre de 2009

Uno más que lo quiere enterrar: analisis sesudo hermenéutico-simbólico-semiótico-estructural donde demuestra que unos tenis son mortales

Morir por unos tenis
Acentos
Diego Petersen Farah

En política, como en la guerra naval, lo importante no es el tamaño del misil sino dónde pega. Cuando el golpe es por debajo de la línea de flotación, es mortal. El asunto de los tenis de Andrés Manuel junior, que podría parecer algo nimio, trivial, intrascendente y hasta exagerado por la prensa, pegó al proyecto político de López Obrador donde más duele: en la credibilidad. Y la credibilidad, como la virginidad, sólo se pierde una vez, con la diferencia de que perder la credibilidad no tiene nada de gozoso ni de divertido.

Por supuesto que el tema no son los tenis, ni la marca ni lo que cuestan, ni siquiera quién pompó zapatitos quién pompó. Es un asunto estrictamente simbólico. La política está hecha de representaciones. Es, ante todo, una puesta en escena, y Andrés Manuel lo sabe como nadie. La foto del Peje con la viejita pobre que llora en su hombro es una representación de la esperanza de los que nada tienen; la foto de Andrés Manuel con la guirnalda de flores y un niño abrazado mientras mira al cielo es la puesta en escena de la confianza en un futuro mejor; la foto de López Obrador encabezando la marcha o el mitin es la escenificación del liderazgo, de la firmeza, de la conducción; la foto del Pejejunior con unos tenis de 800 dólares en un mitin de izquierda para protestar contra la reforma fiscal y denunciar los altos sueldos de los políticos es la representación de la incongruencia, la frivolidad y el engaño.

Lo que vino después fue el agua que entró por el boquete del misilazo: las fotos de Facebook corroboraron que la interpretación de frivolidad e incongruencia eran correctas: no sólo vive exactamente igual que aquellos a los que critica su padre en cada discurso, sino que además lo alardea. El trato a la servidumbre, según se revela es los mensajes de Twitter, es el mismo que tendría cualquier niño bien de las Lomas en México, San Pedro en Monterrey o Colinas de San Javier en Guadalajara. Peor aún, es justamente el comportamiento que la izquierda hubiera esperado y criticado de los hijos de Vicente Fox o de Martha Sahagún. Touché.

El caso emblemático de la construcción de las representaciones es la roqueseñal. Cuando traté por primera vez a Roque Villanueva me encontré con una persona absolutamente distinta a la imagen social que se había construido en torno a su persona. Aquel economista inteligente, agradable y de modales finos nada tenía que ver con el de la imagen que construyó la foto, la de un Roque vulgar, atrabancado y bruto. La fotografía en portada de La Jornada, unida a la información de que el IVA había pasado de 10 a 15 por ciento, se convirtió en la representación de la violación a todos los mexicanos y el diputado Villanueva era la imagen viva del político violador. Ahí terminó su carrera; no podría ser candidato a nada porque la foto lo destruiría. Lo mismo sucederá con las fotos de López junior: no hay manera de que en la siguiente elección a la que se presente Andrés Manuel López Obrador las fotos de su hijo con tenis de nuevo rico, o en el yate con dos chavas en bikini, no se conviertan en el centro de la campaña.

Los juniors son un tema difícil para los políticos. Desde el orgullo del nepotismo de López Portillo, pasando Miguelito de la Madrid, el hijo de Zedillo y los de la pareja presidencial, los foxitos y los sahaguncitos (Salinas tuvo unos hermanos tan desastrosos que de los hijos nadie se acuerda), todos han protagonizado en algún momento escándalos mediáticos. La razón es sencilla: si los adultos, hasta los que parecen más equilibrados psicológicamente, se marean con el poder, para los hijos el mareo es mucho mayor. No tienen elementos para procesar y distinguir lo que son ellos y lo que es el puesto político y terminan, inevitablemente, borrachos de poder.

Un hijo no tiene por qué compartir las ideas de su padre. Son personas independientes, con formaciones distintas, en momentos distintos. Es más, lo extraño sería que compartieran completamente la forma de ver el mundo. No se trata de que salga El Pejejunior a decir que lo que dice El Peje mayor es una bola de burradas. Si él no cree, como parece, en la austeridad republicana y en la medianía juarista que predica su padre, no hay ningún problema. Hay hijos de empresarios que creen que lo que hacen sus padres es explotar al pueblo, y hay hijos de líderes obreros (y líderes obreros) cuya única ambición en la vida es imitar a los que ellos llaman explotadores. Esto es, Andrés Manuel junior tiene todo el derecho de vivir como quiera, de pensar como quiera y de exigir que se respete su vida privada. Pero no es la forma de pensar y de vivir del hijo lo que va a hundir a López Obrador, es la representación, y en el mundo simbólico poco importa si es falso o verdadero.

Todos los políticos tienen en la familia su talón de Aquiles; Andrés Manuel no es la excepción. Los políticos, como los peces, mueren por la boca. El Peje, paradójicamente, podría morir por los pies, por unos tenis, porque difícilmente se levantará de ésta.
Diario Milenio

El B acepta su error: K no sesudea: que los empresarios son héroes, no evasores: se entiende: su padre es empresario de la historia bananera

El empresario como villano
Epicentro
León Krauze

El jueves pasado, en la declaración más extraña de su sexenio, Felipe Calderón arremetió contra los empresarios mexicanos. Lo hizo desde la víscera, sin matiz ni precaución. Los acusó de “rara vez” pagar impuestos; de evadir no sólo su carga tributaria sino el espíritu de solidaridad indispensable con el país en tiempos de tormenta. Al generalizar, el Presidente cometió un doble pecado. La enorme mayoría de los empresarios mexicanos no son potentados. Son, en cambio, hombres y mujeres valientes que arriesgan todo su capital en un mar de regulaciones y baches burocráticos absurdos con tal de ganarse la vida honestamente. Pagan impuestos puntualmente, sudando para encontrar la manera de hacer funcionar una compañía en un país que les carga la mano precisamente a los ciudadanos de clase media que, en muchos casos, son dueños de esas pequeñas y medianas empresas. La mayoría de los hombres de empresa en México no son dueños de Telmex, Bimbo, Televisa o Modelo... hablar mal de los empresarios sin darse el tiempo de matizar hace un flaco favor a aquellos que, en lugar de apostar por la vida burocrática, prefieren luchar contra viento y marea para desarrollar un negocio en México. Al lanzarse contra los empresarios, Calderón cometió otra imprudencia. Olvidó mencionar que una inmensa mayoría de los supuestos abusos empresariales no parten de la ilegalidad sino de caminos perfectamente legítimos. La famosa consolidación puede ser un recurso injusto, incorrecto y hasta arbitrario, protegiendo de más a compañías que no necesitan de dormir entre algodones. Pero no es ilegal... argumentar, por velada o sutil que sea la manera, que los empresarios evaden su responsabilidad fiscal —que son, palabras más palabras menos, una sarta de delincuentes— es no sólo populista sino deshonesto.

Pero la peor consecuencia de las declaraciones del presidente Calderón es la perpetuación de un mito indigno de México fomentado por años por los grandes populistas de nuestra clase política (y vaya que tenemos algunos de antología): aquello de que el hombre de empresa es sólo un pillo que hace hasta lo imposible por darle la vuelta a su responsabilidad con sus empleados, con la sociedad y con su gobierno con tal de ganar un par de pesos más. El mismo jueves, cuando habían pasado un par de horas de las palabras de Calderón, pregunté a la audiencia de Segunda Emisión en W Radio en qué pensaban cuando escuchaban la palabra “empresario”, así, sin más. El público del programa (generalmente civilizado y reflexivo) comenzó a calificar. Los empresarios mexicanos, me dijeron, son “ladrones”, “ratas”, “explotadores”, “aves de rapiña”, “avaros que ven sólo por ellos”, “reyes de la impunidad” y, colmo de colmos, “señores feudales que esclavizan”. Fueron pocas las llamadas que reconocían los empleos creados por los hombres de empresa. Al final, una experiencia que no por comprensible deja de ser triste... Es una pena que algunos políticos hayan decidido sumarse a la cruzada histórica contra la imagen empresarial en México. Si el régimen fiscal le resulta inconveniente al gobierno, debería dedicarse a cambiarlo. Eso, y no la confrontación barata y meramente electorera, tendría que ser la solución en un país con pretensiones serias. Pero, claro, la seriedad hace tiempo que no es lo nuestro. Curioso asunto, después de todo, que los políticos, que nunca en su vida han tenido que aprender a administrar otra cosa que no sea su cuenta de cheques cortesía del erario, crean prudente juzgar y vilipendiar a los empresarios.
Diario Milenio

Los amiguitos del ciro el breve: formidables para proponer que el ejército e inteligencia gringa opere libremente por entre las bananas

(y de una manera curiosa, propone a LOS GRINGOS COMO SICARIOS DE MÉXICO! y el B, tapatiamente responde eeeey)

Y si los yanquis vienen a matar narcos a México
La historia en breve
Ciro Gómez Leyva

¿Queremos ayuda de fondo para la guerra contra el narco, o nos contentamos con los mínimos de la Iniciativa Mérida, que evita compromisos y requisitos incómodos?, preguntan retóricamente Jorge Castañeda y Héctor Aguilar Camín en el formidable ensayo que han escrito a cuatro manos en Nexos. Y perfilan la respuesta: “No tiene sentido declararle la guerra al narco si no se cuenta con el Ejército, la policía y el servicio de inteligencia necesarios. La única manera de poseerlos es con ayuda externa. En nuestro caso, sólo puede venir de Estados Unidos”...
Diario Milenio

lunes, 2 de noviembre de 2009

Como novelista es pésimo, como articulero mediocre, como panfletero pasable, y como hijo de puta ejemplar

(Y el B acepta que es un despropósito eso de 11 mil varos, pero, y ahí está el secreto, no es el único caso, ni siquiera el más escándaloso, pero es la obsesion preferida de los lacayos)

Aquiles calza Vuitton
Pronóstico del Clímax
Xavier Velasco

Suertudos de siete suelas
Hablemos, pues, de tenis. Es un tema de moda sobre el que casi todos sabemos algo. Recuerdo que en la prepa eran fundamentales, toda vez que pasados los quince años aún teníamos que vestir uniforme y la única diferencia se expresaba en los tenis. Yo atesoraba unos Adidas Stan Smith con los que me había hecho durante un viaje —nada fácil me fue convencer a mis padres de comprarme unos tenis de piel—, pero había compañeros que los tenían de todas las marcas y no paraban de estrenar modelos. Dado que allí estudiaban decenas de hijos de políticos encumbrados, no era raro que algunos midieran la fortuna de los padres por los tenis que calzaban los hijos. Que varios entre aquellos políticos fuesen públicos enemigos del dispendio y la desigualdad no parecía una contradicción, sino incluso al contrario. Uno daba por hecho que a los hijos de la Familia Revolucionaria les había hecho justicia la Revolución, y cuando iba a sus casas hallaba natural la proliferación de choferes, sirvientes y guaruras, tanto como la convivencia de los símbolos patrios con el fruto de un largo shopping planetario, allí donde inclusive los clavos y tornillos eran de rigurosa importación.

Nunca tuve decenas de tenis importados, pero algo sé de marcas y calidades. Entiendo que es posible comprarse unos buenos Fila por 50 o 60 dólares, unos Ellesse de piel por 90 o 100, unos Le Coq Sportif a todo lujo por algo más de 150; no hace mucho vi en internet que los Adidas Porsche Design se dejaban llevar por doscientos. En tiendas mexicanas, unos tenis que aspiren a ser envidiables rara vez atraviesan la frontera de los tres mil pesos, y en tal caso no sirven para mejor deporte que la ostentación. La idea no es correr, como apantallar. Cuando, hace pocos días, en estas mismas páginas, supe de la existencia de unos tenis que rondaban los novecientos dólares, y que había quien principescamente los llevaba nada menos que en una marcha obradorista, el asombro se me hizo carcajada. Si esos tenis de verdad existían, tendrían que hacer juego con un Ferrari Spider de 300 mil dólares. ¿Cómo no rebelarse, pues, contra la carestía?

Para ponerse agujeta

A diferencia de sus mil doscientos amigos de Facebook, sé muy poco de Andrés Manuel López Beltrán. Hasta donde leí, es uno de esos juniors alivianados que sobrelleva con sentido del humor la popularidad de su padre. Nacido en 1986, contaba 14 años cuando aquél gobernaba ya la Ciudad de México; es seguro que ha vivido toreando los halagos, falsedades y envidias de una nutrida corte de amistades untuosas, que lo creen o lo saben adinerado y poderoso. “Deja que se te suba l’aguila y se te alborote la serpiente”, aconseja el amigo al hijo del presidente en Todas las familias felices, de Carlos Fuentes, y de sobra sabemos qué tantas desmesuras se cometen al amparo de una serpiente alborotada.

Se dice que entre sus amigos online, a Andrés junior se le conoce por un apodo pícaro, dada su circunstancia: Popis. Muy joven para haber conocido la vetusta campaña publicitaria de El Taconazo, que decía ofrecer “los zapatos más popis a los precios más jipis”, el amigable Popis confesaba en su Facebook el gusto por cumplirse guilty pleasures. Así, en inglés, para que los placeres parezcan más culpables y por lo tanto más satisfactorios. ¿Qué puede hacer el hijo de un poderoso líder de la izquierda institucional e intransigente para cumplir no sólo con las expectativas de sus amigos ricos o trepadores, sino también con las de la familia, los socios de papi y, ouch, la opinión pública? Por lo visto, el buen Andy se lo tomó tan campechanamente como pudo. ¿O no es verdad que la buena vida sirve precisamente para conciliar los extremos opuestos y campechanearlos? ¿Pero cómo evitar que eventualmente la simple buena vida termine convertida en La Gran Vida y le dé por hacerse notar?

Put yourself in my shoes!

No es posible calzar descuidadamente unos tenis Vuitton de 12 mil pesos. Se está consciente de ellos como de un Maserati convertible, más allá del caudal que se posea. Vamos, que Paris Hilton estaría muy al tanto. ¿Cómo no lo iba a estar quien se entretiene hablando de guilty pleasures, asiste a un mitin de obreros desempleados y es vástago de un puritano a ultranza? Creer que el bueno de Andy llevaba puestos distraídamente los tenis más domingueros del mundo sería tanto como asumir que posee varios pares en su ajuar y la cochera llena de prototipos. Tiene que haber alguna dosis de humor negro en el gesto sardónico de ponerse precisamente esos tenis, Los Tenis, para esa ocasión, y acaso paladear el deleite secreto de solidarizarse con los supuestos pobres mediante una discreta cachetada a la pobreza. Imaginemos ahora el obvio comentario de algún amigo al tanto de la osadía: ¡Te la jalaste, Popis!

Hasta hace poco tiempo, los detractores de Papá Tartufo insistían en preguntarse de qué vivían él y su familia, cuando probablemente la cuestión espinosa era cómo lo hacían. Una de esas verdades ocultas con las que uno de pronto se divierte jugando hasta ya mero revelarlas, por el puro deleite de arriesgarse a que se venga abajo la ficción. También hay quienes gozan en especial de echarse un rapidito en un parque público o recetarse un pase al pasar por las puertas de la Procu. Por que al final el inocente de Andy no inventó las mentiras. Nadie jamás lo ha visto arengar multitudes con ellas, ni barajar calumnias contra sus detractores para ubicarse entonces en sus antípodas. Andy Jr. no ha hecho más que atreverse a llevar la verdad en sus zapatos, toda vez que muy pocos la conocen como él. Tal vez nunca sabremos cuántos domingos le han costado sus tenis o, why not?, cuántos tenis compra con un domingo, pero ya consta que nadie como él sabe jugar a la honestidad valiente.
Diario Milenio

Qué el problema no es de dinero, sino de actitud; vaya con el sabio pues! nada como un estado con lacayos en todas partes

La catástrofe y la parsimonia
Jesús Silva-Herzog Márquez

La asociación Mexicanos Primero ha puesto a circular su reporte sobre la educación en México. Un radiografía que pinta, una vez más, la catástrofe de nuestro régimen educativo. Un sistema que niega oportunidades a México, un sistema que excluye a millones del acceso al presente, un sistema al servicio del estancamiento. La escuela ya no es un hoyo oscuro: cada día sabemos más lo que pasa dentro del salón de clase y lo que resulta de su actividad. Los datos que se acumulan, la multitud de pruebas y nacionales e internacionales ponen en blanco y negro la extrema gravedad del problema educativo en México. El reporte de esta activa organización social se suma a ellos, concentrándose en los indicadores de calidad educativa: aprendizaje de los alumnos, permanencia en el trayecto escolar, profesionalización de los maestros, supervisión del desempeño de las escuelas, participación de los padres en la gestión escolar.

El régimen educativo mexicano es resultado de una política que ha subordinado durante décadas la educación a otros propósitos. Alguien dijo, en tiempos no tan lejanos, que el campo estaba bien organizado para cosechar votos, no verduras. Algo parecido podría decirse de la escuela: una columna de la gobernación, antes que un formador de la inteligencia nacional. Escuelas para la legitimación política y el combate ideológico. El foco ha estado en lugar equivocado. Dando la espalda a los alumnos, no los han considerado jamás, el centro de su atención. Se han perfilado a atender el interés del Estado o las demandas contractuales de los maestros. Escuelas ciegas a las transformaciones del mundo y sordas a las exigencias del entorno. Un niño de primaria, aparece así como un accesorio del mobiliario escolar. No el propósito de la educación, sino apenas el ocupante de sus instalaciones...
Diario Milenio

La reina del palacio de fierro dixit: TODOS LOS IMPUESTOS SE LOS GASTAN DOS PERREDISTAS (con pizca de verdades a medias) para no verse tan articulero

Más impuestos ¿para esto?
La Calle
Luis González de Alba

En MILENIO pudimos leer el uso que a nuestros impuestos daba el difunto Armando Chavarría, miembro del PRD y presidente del Congreso guerrerense asesinado el 20 de agosto. La nota de Rodolfo Montes resulta escalofriante ahora que enfrentamos un alza de impuestos. La Procuraduría del estado de Guerrero debió tomar declaración a 60 mujeres (se-sen-ta) con las que el legislador tuvo “relación sentimental”, como ahora se dice. Las tuvo en línea y en batería: unas en fila y otras al mismo tiempo.

Debemos a Octavio Hoyos, fotógrafo de este diario y buen observador, la noticia de que Andrés Manuel López jr. calza tenis de a 12 mil pesos el par. Su padre no tiene empleo conocido ni negocio lícito declarado, por eso podemos regresarle la pregunta sangroncita con que se hacía chistoso durante su campaña presidencial cuando se refería a gastos de opositores: ¿Quén pompó?

De las 60 mujeres que le manteníamos a Chavarría los cautivos de Hacienda, al menos nueve, a cuyas declaraciones tuvo acceso el reportero, afirman que recibían regalos nada despreciables del legislador perredista: departamentos, vehículos y dinero en efectivo “hasta por 15 mil pesos mensuales”. Falta saber si con las sesenta era tan dispendioso con dinero de los contribuyentes.

Y en cuanto al júnior de López Obrador, con sólo 22 años ya puede presumir en fotografías subidas a Facebook de ir en yate con dos bellas en bikini abrazadas a sus lados. A ver, haga memoria, ¿a quién vimos así unos años atrás? Pues nada menos que a Raúl Salinas de Gortari, pero éste era un hombre en su cuarentena y con negocios conocidos, iba en simple lancha y, sobre todo, no era hijo del único honesto legítimo y sin ingresos legales.

El tema daba pues para mucho, así que Nayeli Gómez, de La Razón, siguió el hilo de la noticia hasta la tienda Louis Vuitton: “Los tenis Louis Vuitton que usa el hijo de Andrés Manuel López Obrador son tan exclusivos que para México sólo se vendieron dos pares por talla. De acuerdo con la encargada de una de las cuatro tiendas que se ubican en la ciudad de México, el costo de los tenis fue de 11 mil 400 pesos.

“Son tenis muy exclusivos, no cualquiera puede tener un par; es excelente que en la familia haya uno. Son muy muy exclusivos. Es impresionante cómo la gente los ha buscado; cuando en junio empezaron a salir, la gente los comenzó a buscar, pero ya no había pares porque la lista de espera era muy grande.”

Ha de ser cierto: “Es excelente que en cada familia haya un par” (¿y por qué sólo uno?, dice el resto de La Famiglia), y las masas que aplaudieron a René Bejarano, el del maletín y traje retacados de dólares, al oírlo prometer 80 mil despensas en el mitin del SME, debieron de suponer que la despensa incluiría el par de tenis de a 11 mil 400 pesos correspondiente a cada familia.

Una afirmación de López Obrador se confirma cada día: “Soy indestructible”, clamó a voz en cuello. Es verdad: ¿qué político, en el mundo entero, resiste el video de su secretario de Finanzas jugando cada tres semanas en el hotel más caro de Las Vegas? ¿Cuál resiste la prueba de que lo previno para escapar y luego lo escondió en territorio perredista? ¿Y los videos de sus hombres de confianza llenando maletines y bolsas con fajos de dólares? ¿Cuál consigue un secreto de diez años para los precios a que pagó su obra máxima, nunca licitada? ¿Cuál logra hacerse de 50 casas de campaña por todo el país sin que se conozca cómo carajos las paga y sostiene? ¿Cuál resiste la demostración de que su chofer ganaba más que el presidente Lula de Brasil? Todo apunta a que hizo un muy gordo “cochinito” para su campaña presidencial.

Como dijo: López Obrador es indestructible. Resiste por una sola y exclusiva razón: vive en un país habitado por mexicanos con idiocia hereditaria.

Y el presidente Calderón nos pide pagar más impuestos para que se escurran por estos barriles sin fondo. Fox no tuvo necesidad de subirlos porque gozó de una bonanza petrolera mundial, misma que derrochó en más y peores burócratas en todos los niveles de gobierno. Los ciudadanos no hemos visto una plan para volver, siquiera, a los niveles priistas de burocracia. ¿Despedirlos? No porque se afectan sus derechos laborales. ¿Reducir la jugosa tajada de los partidos? Ni pensarlo. Sólo dejan un camino: aumento a la deuda, y ya lo conocemos: lo siguieron Echeverría y López Portillo, de ahí que conozcamos sus sexenios como “la docena trágica”.
Diario Milenio

El-queda-bien cantinfleando: si no puedes con el enemigo, confúndelo

Cobardes y maricones
Día con día
Héctor Aguilar Camín
Diario Milenio


Ha hecho muy bien la diputada Beatriz Zavala al matizar sus calificativos sobre la forma en que el PRI enfrentó el paquete fiscal, diciendo que “lo aprobaron cobarde y mariconamente”.
Hizo bien en añadir “... y mariconamente”. De otro modo hubiera podido pensarse que equiparaba la falta de valor con la mariconería, asuntos ostensiblemente diferentes.
De no añadir “y mariconamente”, la diputada habría demostrado no sólo falta de respeto al valor de la populosa minoría gay, sino desconocimiento puntual de que la testosterona puede habitar en un lugar distinto al de la homofilia, pues incluso en Yucatán, de donde es representante la diputada, hay que tener los ésos bien puestos para dedicarse a la mariconería.
Entendemos que la diputada Zavala entiende bien esto, y por eso agrega lo que agrega. No equipara falta de valor con mariconería, sino que dice que los legisladores priistas además de cobardes son maricones.
De modo que, pese a su cuidadoso deslinde lingüístico, o precisamente por él, la diputada Zavala ha emitido hacia los priistas una doble calificación que podría presumirse despectiva.
Lejos de las pretensiones de esta columna está el amarrar navajas entre las bancadas del Congreso, pero no puedo dejar de notar que la palabra “maricón” suele utilizarse como sinónimo ofensivo de la palabra homosexual, y de cierto tipo de homosexuales: aquellos que afectan en sus modales los de la mujer.
Desconocemos a cuántos priistas compañeros de bancada la diputada Zavala les acomoda este adjetivo por sus modales o a cuántos siente parecidos a ella en gestos y palabras.
Damos por descontado que serán bastantes, dado que el deslinde de la diputada entre cobardes y maricones no parece exceptuar a ninguno de sus colegas priistas ni de una cosa ni de la otra.
Podrán contestarle los aludidos que ella a su vez habla “bravera y machistamente”, con lo que estarán también haciendo un deslinde oportuno, pues no estarían confundiendo el ánimo de echar pleito con la condición de ser macho, cosas muy distintas y no siempre compatibles entre sí, pues la primera se refiere al orden de la bravuconería y la segunda al sentimiento de superioridad masculino que desprecia activamente al femenino y todo lo que se le parece o afecta parecérsele.
En fin, que la diputada Beatriz Zavala nos ha brindado con sus palabras una invaluable ocasión de reflexionar sobre profundas cuestiones de género. La diputada puede estar valiente y marimachamente orgullosa de sus palabras, del mismo modo que nosotros estamos lingüística y sublingüisticamente estupefactos por ellas.