martes, 9 de febrero de 2010

Que sólo el 10% eran inocentes! y cuando esto pasa "el escándalo alcanza proporciones enormes"

Los muertos de Juárez y los muertos de México
Día con día
Héctor Aguilar Camín

Al calor de la indignación que produce una matanza como la más reciente de Ciudad Juárez, no habría que olvidar hechos fundamentales de la violencia que sacude al país.
Lo primero a no olvidar es que Ciudad Juárez es una de las cien ciudades importantes del país y que lo que ocurre en ella no es la norma, sino la excepción de lo que sucede en las otras.
Lo segundo es que, por terribles, injustas e inaceptables que sean las bajas de víctimas inocentes en la orgía de sangre de los últimos años del narco, sigue siendo verdad que de las 16 mil bajas sólo 10 por ciento, una de cada diez, corresponden a miembros de la seguridad pública, policías locales, federales o miembros del Ejército. Nueve de cada diez muertos en las guerras del narco son de sicarios que matan sicarios.
Tercero. Sólo un pequeño porcentaje de la décima parte de bajas que no son sicarios o narcotraficantes, son civiles inocentes que iban pasando, quedaron en medio de un tiroteo o fueron ejecutados en balaceras destinadas a otros.
Pueden ponerse en dudas las cifras, pero son las que hay, y es un hecho incuestionable que cuando caen inocentes, como en Ciudad Juárez, el escándalo alcanza proporciones enormes, muy distantes de la rutina noticiosa con que se dan y se reciben las cifras de ejecutados cada día.
Cuarto. La aplastante mayoría de los muertos de la violencia que nos aturde son causados por la violencia de los narcotraficantes, no por la fuerza pública. Los responsables de tantas muertes son los asesinos, no la autoridad.
Quinto. Es un hecho difícil de aceptar en los medios pero irrefutable en la estadística histórica de homicidios, que México no vive la mayor espiral homicida de su historia, sino que, por el contrario, desde 1990 los homicidios en el país por cada 100 mil habitantes han descendido notoriamente, concentrando sus estragos en unas cuantas zonas y ciudades. Una de ellas Ciudad Juárez. (Véase al respecto Fernando Escalante Gonzalbo: Homicidios y Territorios violentos.com.mx)
Empiezo a leer opiniones en el sentido de que quienes se atienen a estos hechos duros actúan como voceros oficiales, defensores ciegos o interesados de una estrategia de guerra contra el narco que muestra cada vez más sus debilidades y la urgencia de cambiarla.
Podemos, desde luego, sostener que la estrategia no sirve, pues produce más muertos de los que evita, y debe cambiarse. Lo que no podemos, sin faltar a la verdad, es olvidar los números o presentar los hechos de cada día como si cambiaran de tajo la realidad.
Diario Milenio

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